

Se llamaba Karima y solo tenia trece años;a tan corta edad sus padres,sus vecinos,su pueblo,le arrebataron la posibilidad de ser feliz,de conocer el amor,de aprender,incluso de llorar...simplemente la asesinaron.Pero seguramente en su aldea nadie la estara llorando,ni siquiera su familia,ya que segun dicta la tradicion,si una niña muere mientras se le practica la ablacion es que era una bruja y hay que alegrarse de muera una bruja.
Karima solo era una niña de trece años,cuando la barbara costumbre y la ignorancia de su pueblo la mataron.Pero por desgracia Karima solo es la ultima de la que hemos tenido noticias,cada año en una treintena de paises,unos dos millones de niñas son sometidas a semejante tortura,y cada vez son mas jovenes,cada vez son mas niñas ya que los mayores temen que al crecer y al conocer la verdad sobre la ablacion las niñas se nieguen.
En la actualidad mas de ciento treinta millones de mujeres viven con el martirio de haber sufrido dicha barbarie,cuantos millones mas nunca podran contarnos su historia,cuantas mas habran de sufrir la tortura de ser rajadas literalmente para poder mantener relaciones sexuales,cuantas decenas de miles mas habran de morir cada año,antes de que sus familias,sus pueblos se convenzan de una vez por todas de que semejante practica no esta respaldada por ningun concepto divino,sino por la simple maldad humana.
Hoy conocemos su nombre,pero en este instante,en alguna aldea de Niger,Somalia,Egipto o Etiopia,alguna niña mira con temor a sus padres,y tal vez nunca nos pueda contar su historia.
La ablacion es barbarie no tradicion.
Tarha.







